- sergiogvg08
- 1 jun 2018
- 4 Min. de lectura
Comencemos por entender que la evolución consta de la modificación de varios factores para adaptarse a un entorno específico. Dentro de ésta existen variables que toman diferentes direcciones, haciendo que la fortaleza sea de quien mejor se adaptó al ambiente actual.

Y como en la naturaleza, el mundo de los negocios está en constante movimiento. Los cambios y adaptaciones, son cosa del día a día.
De hecho, la evolución funciona siempre de manera tan similar que, podríamos comparar la creación de un negocio con un recién nacido.

Ambos comienzan gracias a un plan o una muy buena casualidad, y es necesario enfocarte en atenderlo incluso antes de su nacimiento. Y por supuesto que esto es solo el comienzo. Una vez llega al mundo, aceptémoslo, no tenemos ni idea de cómo cuidarlo o educarlo (a menos de que no sea el primero), tenemos que estar preguntando por todos lados y sobre todo, aprendiendo sobre la marcha. Esto es lo que nos hace conocer a fondo nuestro negocio, saber qué le falta; qué se puede hacer mejor.
Cuando nuestro bebé se desarrolla, aprende a hacer cosas por sí solo, hablar, caminar, e incluso a tomar sus propias decisiones, pero aún depende de tus cuidados. Todo va funcionando, necesitamos contratar gente, la empresa empieza a ser independiente, y entonces alcanzamos un punto clave para su futuro. Necesitamos seguir invirtiendo tiempo (y dinero).

El crecimiento y desarrollo de una empresa no asegura la vida eterna de la misma, necesitamos cuidarla hasta que llegue a la edad adulta, donde se vuelve “independiente”. Es hasta ese momento donde podemos comenzar con estrategias diferentes, quizá de “guerra profesional” con la competencia, darse el lujo de arriesgar cambio de fórmulas, crear un nuevo producto, intentar publicidad masiva y el uso de herramientas tecnológicas. Todas las cuales, a su vez formarán parte la evolución interna de nuestro negocio.
La tecnología y nuevas creaciones están jugando un gran papel en esta evolución, pero estas no benefician necesariamente a todos. Como comentamos anteriormente, la evolución funcionara mucho mejor y hará mas fuerte a quien mejor la aproveche.
¿Cuándo es un beneficio para tu negocio?

Las redes sociales, motores de búsqueda, enciclopedias virtuales, entre muchas otras cosas que nos encontramos en la red, son los medios que mueven la información en nuestra época. Esto ha convertido a estas herramientas en una manera fundamental de hacer que una empresa funcione. Solo que, ¿y si se maneja mal tu información? ¿Y si tu negocio aun no es lo suficientemente “maduro” para que la gente apoye tu marca? Es aquí donde debemos analizar cuándo y cómo utilizar estos medios.
Por otro lado, hoy en día estos medios de comunicación son tan amplios que nuevas ideas nacen constantemente, miles de proyectos comienzan pero muy pocos logran el alcance que merecen. Y la mayor parte del tiempo, este fracaso no es una cuestión de cultura, política o cualquier “pretexto”. La falta de planeación es lo que está matando la innovación (sobre todo en México).

Sí. La clave para convertir un proyecto en un negocio exitoso es partir desde una estrategia básica que grandes emprendedores han utilizado: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué y para qué? En efecto, son preguntas sencillas. Pero el tener una respuesta a ellas, dará una dirección clara a cualquier emprendedor para avanzar hacia a la parte del desarrollo. Y lamentablemente, muchos se saltan este parte.
Poniendo un ejemplo sencillo, vamos a imaginar que estamos en un tiempo en el que los Reyes aún luchaban por tierras, ciudades o hasta países completos. Se dedicaban a eso y todo lo hacían siguiendo un plan, general, comandante y soldado, tenía una tarea a desempeñar dentro de una estrategia que los llevaría a una meta. Si lo pensamos bien, los estrategas partían de las mismas preguntas: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué y para qué? Y al final, el objetivo era hacer crecer sus tierras.
En en el mundo de los negocios, nuestros clientes son las tierras y la competencia estará luchando constantemente por proteger las suyas (intentar quitarnos las nuestras); los clientes son lo más importante y debemos cuidarlos utilizando nuestras mejores estrategias.
¿Qué ventaja podemos tener en un mundo tan competido? El secreto está en agregar un condimento extra, un ingrediente que ha surgido a partir de nuestra evolución misma: la innovación.
¿Cómo saber cuándo es necesario innovar?
Hoy en día es difícil crear algo nuevo, incluso hay quienes aseguran que vivimos en una era en la que “ya se ha inventado todo”; desde que surge una nueva idea, al investigar, nos damos cuenta de que ya existe. Esto es un factor común pero no por eso se debe abandonar el proyecto, una de las estrategias más fuertes para los negocios del futuro es, como lo comentamos anteriormente, la innovación. Cada artículo, servicio o producto siempre se puede mejorar. Hoy en día, tenemos la ventaja de poder comparar y analizar qué se ha hecho, qué falta o sobra, para con ello optimizar nuestras ideas. Utilicemos a Uber como ejemplo, tomaron un servicio que había operado de la misma manera desde 1981 e innovaron en la manera de interactuar con este medio de transporte tan convencional. Y así se transformaron en una de las empresas con mayor desarrollo en los últimos años.
En conclusión, cualquier proyecto o idea tiene el potencial de convertirse en un negocio de éxito. Es cuestión de encontrar el punto de evolución e ir puliendo hasta encontrar la estrategia adecuada.
El hombre como los negocios, se hacen fuertes al levantarse de caídas en suelo firme. No hay que temer si una idea no funciona a la primera, busquemos pulir los detalles durante la evolución y adaptación de estrategias de innovación. Y así crearemos negocios para el futuro.

Sergio Varela
Co-Fundador de Armentum
CEO de Mexicamps
sergio.varela@armentum.com.mx